BUNBURY
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Palau de la Música - 05/07/04
Una
de las paradas de su Viaje a Ninguna Parte le trajo por primera vez
y partida doble al Palau de la Música de Barcelona,
santuario modernista o como el mismo se encargaría de adjetivarlo "Menuda
choza tienen Ustedes". No se me antoja el mejor recinto para un concierto
de Enrique Bunbury, demasiado encorsetado, tanto el artista
equilibrista como el respetable, pero el aragonés errante una vez más
no defraudó.
Dominado el escenario una sábana a modo de pantalla sobre la que se proyectan
imágenes de nulo interés extraídas de la carpeta de su
último trabajo, repetidas hasta el aburrimiento mediante efectos un tanto
simplones. La media hora de retraso con que empieza el concierto sólo
sirve para caldear los ánimos del público, en especial al femenino,
que a lo largo de todo el recital no cesó de vitorear, adular y a ratos
interrumpir los solilóquios con los que Bunbury nos
tiene acostumbrados, aunque esta vez demasiado sosegado lo encontramos. Luces
fuera y empieza el concierto, mientras suena la intro, por la pantalla se proyectan
imágenes de entre bambalinas donde cual gladiadores juntan sus manos
antes de salir al ruedo -a por todas. De rigurosa levita blanca aparece el poeta
nacional y con El Anzuelo abre el concierto -para al final morder
el anzuelo y caer en la trampa- al que le siguen una versión de
tempo algo más lento de La Señorita Hermafrodita y la
grande Los Restos Del Naufragio. Demoledor inicio. Antes de continuar,
unas palabras dedicadas al Padrino, mientras sobre la sábana
proyectan la imagen del grandísimo Marlon Brando, fallecido
esa misma semana. Después de su homenaje particular reanuda el concierto
con De Mayor, le siguen unas palabras politizadas -dice que serán
las últimas de la noche, ¿nos lo creemos?- y Que No Sepa Tu
Mano Derecha Lo Que Hace La Izquierda, Desmejorado -tema del difunto
proyecto Bushido- y En La Pulpería de Lucita.
Bunbury sabe como llegar y vencer, y nos encadena El Viento
A Favor, Que Tengas Suertecita y Alicia (Expulsada Al País
de Las Maravillas) -único recuerdo a Radical Sonora, su
primer disco en solitario-. Después vendrían un brutal Infinito
y otro de los temas que vuelve a poner en pié al público, Apuesta
Por El Rockanrol, que ya versionaba junto a los extintos Heroes
Del Silencio, y que la bordan con la armonía del violín.
Con Si y Enganchado A Ti, ambas de Flamingo's, finaliza
la primera parte del concierto, no sin antes presentar a su banda natural, El
Huracán Ambulante, que arropan una vez más los dejes
y manejes de un Bunbury cada vez más y más crecido,
como compositor y artista.
Ya en los bises, una versión de su superhit Lady Blue que empieza
semiacústica para acabar rocanroleándola a un ritmo y fuerza que
levanta de nuevo al gentío. Con El Rescate y el llanto de El
Jinete, hecho pedazos por un amor desafortunado, finaliza la primera tanda
de bises. Emotivo muy emotivo.
Antes de atacar la segunda rueda de bises, de nuevo evoca al más grande,
y le pregunta "¿Que Hacemos Ahora? ahora que el Padrino
se ha ido", y suena Lo Que Queda Por Vivir, Sácame
de Aquí y Al Final... menudo trío de ases.
Cuando parece ser que las emociones han llegado a su fin, reaparece de nuevo
para regalarnos en acústico y acompañado por el acordeón
Adiós, Compañeros, Adiós y ya finalizando "Señoras
y Señores, Calçots i Escargots" y totalmente descamisado
-literal y figurada- con los sentimiento a flor de piel, Canto (El Mismo
Dolor) -vago por las veredas, por desiertos, por la selva, surcando
anchos mares, hacia ningún lugar. Sin palabras.
Pues esta vez, este vagar hacia ningún lugar, este Viaje A Ninguna
Parte, le trajo al Palau y una vez más nos convenció
con esas historias tan personales que el reinventado personaje nos contó
una vez más. Bravo, bravísimo!

Holden Caulfield