Desde
que el rock empezó allá dicen unos que por el 54 cuando Elvis
nos regalo aquel That's All Right, pieza dedicada a su madre, Elvis
quizás empezó lo que siempre es sumamente valorado en esto del
rock and roll: la actitud. La actitud para con el publico y sobre todo universo
donde deben prevalecer tanto en lo musical como en lo meramente personal sencillas
cosas como las buenas vibraciones y por encima de todo y casi se me antoja lo
más importante, creerte lo que estas haciendo, esto ultimo debe prevalecer
no solo en músicos sino en todo espécimen humano que se precie.
Pues bien, a nuestro nuevo ángel del rock detroidiano, la Srta. Wendy
Case, esto de la actitud resulta que le sobra y además tiene
el detalle altruista de regalarla a capazos.
Pocos parroquianos acudimos el martes 9 de Noviembre a visionar el show de Wendy
y sus huestes pero puedo asegurar que es una de esas cosas que la memoria no
es capaz de borrar, por respeto, nunca. Como prólogo y chupinazo de entrada
Scoth Love nos dejaba clarito lo que la noche nos iba a deparar, rock'n'roll
sin fisuras, canciones de su nuevo disco el cual presentaba, Harder To Harder,
que recomiendo desde estas líneas y que no tiene desperdicio. The
Paybacks con Wendy al frente estaban henchidos de
ganas de tocar, desde When I'm Gone, después la envolvente Can
You Drive y con contundencia fue desgranando casi todo el disco haciéndonos
alcanzar prácticamente en todos los temas el éxtasis. Fallos técnicos
no impidió que la noche se fuera al traste y con esas ganas rebosantes
que los Paybacks demuestran al tocar, nos regalaron un par
de temas más. Además al acabar el concierto su simpatía
nos arrollo por completo, charlando como si todos fueran amigos de toda la vida,
todo esto debe parecer un cuento pero, si señores, estos tipos existen
hoy en el año 2004. Wendy Case nos lo dejo claro cuando
estuvimos charlando con ella, la cuestión es ponerle mucha pasión
al asunto.
Creo que esa noche mágica ni el viejo Morfeo pudo hacer desaparecer la
imagen de Wendy en mi retina y por supuesto su música
grabada a fuego en mis neuronas.
Carlos Tomás